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La Nutrición Parenteral (NP), consiste en la administración de nutrientes al organismo por vía extradigestiva, en la cantidad y calidad necesaria, para cada paciente. Sin embargo, es una técnica no exenta de complicaciones, que conlleva a una carga asistencial y un costo económico elevado. Por ello debemos ser estrictos en sus indicaciones y valorar en todo momento los beneficios, costos y riesgos, que derivan de la misma. Como premisa fundamental hay que tener presente, que siempre que sea posible, por existir un tracto  digestivo funcionante, debe utilizarse la Nutrición Enteral (NE).

La NP, es una técnica cuyo resultado dependerá de la correcta utilización de un Protocolo previamente establecido, en que se determinen claramente los pasos a seguir, desde que se plantea la posible indicación, cálculo de requerimientos, monitoreo, hasta los cuidados estrictos del catéter, preparación de la NP, administración, dispensación, prevención y manejo de las complicaciones.

La nutrición enteral (NE), es una técnica de soporte nutricional especializada, segura y eficaz.  Su desarrollo ha sido posible gracias a los avances que se han producido en las últimas décadas, tanto en las fórmulas químicamente definidas como en las vías de acceso utilizadas para su administración.

El aporte adecuado de nutrientes es de suma importancia en el manejo nutricional, ya que tanto la sobrenutrición como la infranutrición pueden agravar su estado clínico.

La NE  es la vía de preferencia cuando el intestino funciona bien, porque produce menos complicaciones, los costos son bajos y los resultados mejores. Los beneficios de la nutrición enteral consisten en que los nutrientes se aprovechan mejor, el pH del intestino se conserva normal, la microflora inhibe la proliferación excesiva de bacterias oportunistas y la función de barrera inmunitaria de la mucosa intestinal se refuerza, lo que puede reducir el riesgo de septicemia relacionada con el intestino.

La nutrición desempeña funciones importantes en muchos aspectos de la evolución y el tratamiento del cáncer. Alrededor de un 20% a un 40 % de las muertes por cáncer están más relacionadas con el estado nutricional del paciente que con la enfermedad misma. Una adecuada y oportuna práctica nutricional puede contribuir a mantener el peso y las reservas nutricionales del organismo con lo cual se mitigan algunos síntomas como las náuseas o el estreñimiento y se mejora la calidad de vida. Sin embargo, hasta ahora los problemas nutricionales son abordados de una manera más reactiva que proactiva, lo cual ha llevado a nuestros pacientes a recibir la intervención sólo cuando están moderada o severamente malnutridos. Pacientes con un pobre estado nutricional sufren de un aumento en la toxicidad del tratamiento y responden menos a la terapia antineoplásica. Por otra parte, la intervención nutricional también permite controlar o reducir la ganancia de peso experimentada por  pacientes que reciben terapia hormonal adyuvante. El cambio de peso en cualquier dirección puede impactar en forma adversa el resultado de la terapia oncológica. Se describen notables efectos en pacientes que reciben asesoría nutricional personalizada que incluya la individualización de planes de alimentación cuando se compara con orientaciones no específicas que no toman en cuenta características personales y preferencias de los pacientes. Se hace tan evidente el contar con un modelo de atención nutricional que responda a la satisfacción de las necesidades de nuestros pacientes en las distintas áreas de acción, ambulatorio y hospitalización, por lo cual urge contar con profesionales capacitados en esta área para poder impulsar programas de atención; independientemente de la etapa de la enfermedad en que se encuentren los pacientes; tratamiento activo, recuperándose del tratamiento del cáncer o en remisión y procurando evitar la recurrencia.

La desnutrición continúa siendo la causa más frecuente de  mortalidad y uno de los principales problemas de salud en todo el mundo, afectando de forma muy especial a los pacientes hospitalizados, donde la incapacidad y enfermedad son comunes, tomando entidad propia bajo la denominación de desnutrición hospitalaria.

El Soporte Nutricional consiste en la administración de nutrientes y de otras sustancias terapéuticas coadyuvantes necesarias, por vía oral, o directamente en el estómago o en el intestino y/o por vía parenteral, con el propósito de mejorar o mantener el estado nutricional del paciente.

La suplementación Nutricional Oral (SNO), se define como “productos dietéticos destinados a usos médicos especiales”, es decir, “como aquellos alimentos dedicados a una alimentación especial”, elaborados o formulados especialmente para el tratamiento dietético de pacientes bajo supervisión médica.

Los beneficios clínicos del SNO, incluyen reducciones en las complicaciones (por ejemplo, UPP, mala cicatrización de heridas, infecciones), mortalidad (en personas de edad avanzada con enfermedad aguda), hospitalizaciones y reingresos.

Los adultos mayores son un grupo de población muy vulnerable desde el punto de vista nutricional y en que se dan con frecuencia problemas de malnutrición, tanto por exceso (obesidad) como por deficiencias específicas de nutrientes (desnutrición proteico calórica, etc.), o también situaciones de riesgo nutricional.

La valoración del estado nutricional constituye el primer escalón del tratamiento nutricional. Por lo general, los métodos de valoración nutricional existentes no distinguen entre adultos y ancianos, a pesar de los cambios en la composición corporal de estos últimos. Por este motivo, si utilizamos los mismos parámetros para todos los grupos etarios, es posible que los ancianos en riesgo nutricional sean detectados tarde y sea imposible prevenir a tiempo las complicaciones derivadas de dicha malnutrición.

Es necesario hacer una serie de puntualizaciones sobre los indicadores antropométricos, ya que aunque tienen una serie de ventajas (son fáciles de aplicar, no requieren aparataje complejo, son buenos factores predictivos de la salud/enfermedad), su utilidad, sensibilidad y especificidad en los adultos mayores no se conoce tan bien como en otros grupos de población.

La valoración nutricional debería formar parte de la evaluación clínica de todos los pacientes, ya que permite no sólo determinar su estado nutritivo, sino también valorar los requerimientos nutricionales, predecir la posibilidad de presentar riesgos adicionales a su enfermedad atribuibles a una posible alteración del estado nutricional y evaluar la eficacia de una determinada terapia nutricional.  

En el proceso de valoración nutricional, se debe distinguir entre el concepto de cribado o de identificación de pacientes que presentan características asociadas a problemas nutricionales  (pérdidas de peso, disminución del apetito, abuso de alcohol, enfermedades crónicas, tratamientos agresivos, etc.), lo cual permite identificar si presentan desnutrición o riesgo de desarrollarla y el de evaluación o valoración nutricional propiamente dicha que permite reconocer si existe o no trastorno nutricional y en caso positivo, clasificarlo y cuantificarlo para su apoyo nutricional y registro.

La valoración Nutricional, permite saber si un paciente presenta malnutrición o alteración del estado nutricional por exceso o defecto de energía, proteínas u otros nutrientes que conlleva a alteración en la composición y/o funcionalidad corporal.

Las Unidades de SEDILE/CEFE, son espacios físicos diseñados específicamente para la elaboración de fórmulas lácteas destinadas a lactantes, hoy con frecuencia se emplean también para elaborar, fórmulas enterales líquidas con mezcla de nutrientes para pacientes adultos que por incapacidad mecánica o impedimento físico, su condición nutricional adversa, su alimentación oral incluso suplementada, no alcanza a cubrir sus requerimientos nutricionales.

Las fórmulas enterales pueden presentarse en forma líquida, listas para su uso (RTH) o en polvo, éstas últimas  requerirán de agua para su reconstitución, no obstante en ambos casos se requiere  aplicar  Buenas Prácticas de Fabricación en toda la cadena de elaboración y monitorización hasta el momento de su administración.


La Nutrición enteral (NE), consiste en la administración de nutrientes al organismo por vía digestiva, a través de sondas diseñadas especialmente para este fin,  en la cantidad y calidad necesaria, para cada paciente.

Aunque no existen trabajos concluyentes prospectivos y aleatorios, que demuestren la superioridad de la NE sobre la nutrición parenteral en todas las enfermedades, la utilización de la NE, además de ser más fisiológica, más sencilla, complicaciones menos graves y de menor costo, reúne una serie de ventajas, como el efecto trófico, preservación de la integridad de la mucosa intestinal y el efecto barrera de su propio sistema inmunitario. Como premisa fundamental hay que tener presente, que siempre que sea posible, por existir un tracto digestivo funcionante, debe utilizarse la Nutrición Enteral (NE).

Todas las personas necesitan recibir diariamente nutrientes para el correcto funcionamiento de su organismo, siendo la nutrición enteral la forma de aportar estos nutrientes, cuando no es posible la alimentación vía oral, administrando para ello fórmulas especialmente elaboradas para mantener o alcanzar un óptimo estado nutricional.

La Nutrición Enteral domiciliaria, es la NE, realizada en el domicilio de la persona, en su entorno Familiar y social, con similares garantías de seguridad y eficacia.